SUS GENTES

Actualmente la población de Biniés, mermada como la de tantos otros valles altoaragoneses, no alcanza las cincuenta personas. Las casas abiertas durante todo el año son muy pocas.

Las principales actividades económicas de la zona son el ganado ovino y bobino, la agricultura del cereal y la horticultura. Los productos más preciados de esta zona, cuya fama recogen famosos restaurantes fuera de Aragón, son las manzanas reinetas, de las que quedan escasos ejemplares, y los boliches (alubias). Durante los meses de invierno aún hay casas que realizan anualmente la típica matacía (matanza del cerdo).

Durante los meses de verano la población se triplica, abriéndose la totalidad de casas del pueblo.  La falta de oferta hotelera está retrasando por el momento el desarrollo turístico de la zona.

La vida de las gentes de este pueblo altoaragonés ha estado siempre muy unida a su río y su foz, como explica Juan Latorre Durán, que recoge en la revista Jacetanía, de diciembre de 2000, una pequeña anécdota recuperada de la tradición oral: "Cuenta la tradición y también las malas lenguas que en otros tiempos Biniés era lugar de buenos pescadores de "tresmallo y uñeta" y que un día se encontraba pescando con caña un zaragozano en las gorgas de la Foz cuando de pronto le salió de las aguas uno de esos hombres-nutria de Biniés, con una gran trucha en cada mano y que el de Zaragoza, un tanto molesto, le dijo:
-¡Hombre, así cualquiera!
El de Biniés se subió a la roca donde estaba el de la caña, le echó una mano al cuello del chaleco y la otra a la culera del pantalón y, vestido y calzado, lo arrojó al pozo diciéndole:
-¿Así que es fácil? ¡Demuéstramelo!
Yo afirmo que es muy difícil, por si acaso..., porque ¡menudos son los de Biniés!"

 Sólo añadir que las gentes de Biniés y las aguas del río Veral han visto a uno de Casa Marchán saliendo del agua, no con dos, sino con tres truchas, una en cada mano y otra en la boca... ¡menudos son los de Biniés!

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