Por una nueva
cultura de la adopción
(Extracto del artículo que
con este mismo título se publicó en la revista y cuyo autor
es Fernando Freire)
Cada uno de nosotros tiene una visión
de la adopción. Apoyados en ideas preconcebidas, situaciones vividas,
en sentimientos intuitivos y reflexiones más elaboradas, esta visión
confiere un sentido determinado al concepto mismo de la adopción,
concepto, por otra parte, primordial en la labor social de protección
de la infancia. Pocos temas permiten, tanto como la adopción, dejar
traslucir en una determinada sociedad, en un momento histórico dado,
el valor de la infancia, la necesidad del gesto solidario, el poder de
la indignación, la inconprensión de los obstáculos
administrativos y culturales, el deber imperioso de actuar, la idea de
familia, y en cierta medida, el sentido que le damos a la vida.
En Brasil, como en otros países,
nuestro mayor desafío es el desarrollo de una nueva cultura de la
adopción para el niño, para aquel niño que precisa
encontrar una nueva familia, una posibilidad de crecer con la protección
que merece y precisa durante su infancia. Si es posible afirmar que un
niño abandonado es la señal mas grave de las deficiencias
de una sociedad, tenemos la clara dimensión de nuestras responsabilidades.
Como cultura, entendemos la interacción
de un conjunto de modelos comportamentales, de creencias, de instituciones,
de valores espirituales y materiales construidos y transmitidos, colectivamente,
por todas las comunidades. El concepto “cultura” está también
asociado a desarrollo, a construcción de nuevos valores, la cultura
está siempre asociada a transformación.
Cuando hablamos de adopción,
hablamos de la construcción de un proyecto de vida para miles de
niños y niñas, hablamos de la construcción de valores
morales de ciudadanos, hablamos del futuro de nuestra sociedad, hablamos
de esfuerzos colectivos en la mejora de los derechos y valores humanos.