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¿Quién puede ser padre adoptivo?

(Extracto del artículo publicado en la revista con el mismo título y cuya autora es Puri Biniés)

La obtención de un certificado de idoneidad para acceder a la paternidad/maternidad adoptivas es requisito imprescindible tanto en nuestra legislación como en la legislación internacional. Se pretende, así, garantizar para los menores desamparados la atención y los cuidados propios de una verdadera familia, intentando evitar que personas con situaciones psicológicas o afectivas muy conflictivas tengan la responsabilidad de un hijo, por los daños que para él, dicha relación, pudiera representar. El celo de la Administración, cuando se trata de defender los derechos de la infancia, es fácilmente justificable. Y sin embargo algunas voces, de entre los candidatos a ser padres adoptivos, se elevan para preguntar quién selecciona al seleccionador, qué experiencia profesional se le exige, con qué criterios se considera a una persona apta o no apta para la adopción, qué distancia hay, en definitiva, entre el celo profesional en bien del menor y la obstrucción injusta de una posible adopción.

(...)Según lo estipulado por esta Ley Orgánica, y lo establecido desde el Código Civil, en nuestro país puede adoptar a un menor (declarado previamente adoptable), residente aquí o en un país extranjero, toda persona mayor de 25 años (incluyendo las personas solteras, los matrimonios y las parejas de hecho) que haya obtenido, de la autoridad pública competente, el correspondiente certificado de idoneidad.

(...)La novedad que introduce la Comunidad Catalana, a la hora de llevar a la práctica el Reglamento, radica, fundamentalmente, en que por primera vez en nuestro país se intenta que confluyan conjuntamente la formación y la selección, procesos que hasta ahora habían seguido caminos, si es que la primera se daba, en todo caso paralelos (siendo, mayoritariamente, la formación posterior a la selección). En el nuevo modelo de selección, diseñado desde la Dirección General de Atención a la Infancia y que ha contado con el asesoramiento de psicólogos del prestigio de la doctora Yolanda Gali y otros profesionales, la selección y la formación no se entienden por separado, es más, se llevan a cabo al unísono. (...)La primera duda que asalta ante esta puesta en práctica del nuevo modelo es si su valor formativo no queda en entredicho cuando sabes que las personas que te van a formar, a las que tienes que abrirte para comentar tus dudas, tus contradicciones, tus miedos..., son las mismas que te evaluarán... El clima de confianza, requisito imprescindible en cualquier tarea formativa que pretenda ayudar personalmente a un individuo, parece difícil de conseguir en estas circunstancias.

 
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