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Se
buscan familias. La adopción de niños y niñas con
necesidades especiales
(Extracto del
artículo que se publicó en la revista con este mismo título
y cuya autora es Marta Colomé)
A pesar de la
creciente sensibilidad social en los temas de protección de la infancia,
la adopción de menores con necesidades educativas especiales continúa
siendo hoy en nuestro país una asignatura pendiente. Se trata de
niños que, por sus características diferentes, requieren
una especial atención por parte de los adultos que van a hacerse
cargo de ellos y que, por este motivo, permanecen años y años
en una institución a la espera de una familia. Es necesario superar
los prejuicios aún existentes y los miedos, fruto del desconocimiento
de la situación y las necesidades reales de estos niños,
así como entender que su bienestar es responsabilidad de todos.
La Administración también lo ha entendido así y diversas
comunidades autónomas han lanzado campañas de sensibilización
y programas para informar y formar adecuadamente a los adoptantes.
Aunque
estamos acostumbrados a oír que en nuestro país no hay niños
adoptables y que por eso las familias se decantan mayoritariamente por
la adopción internacional - no en vano casi todas las comunidades
autónomas tienen cerrada la lista de espera de adopciones nacionales
- eso no es del todo cierto. Hay cientos de niños que esperan en
una institución una persona o familia que los quiera adoptar o acoger.
Se trata de menores que, por sus características, tienen unas necesidades
educativas especiales, o lo que es lo mismo, son niños que van a
necesitar una especial atención y preparación de sus futuros
padres adoptivos.
Pero, ¿de
qué niños estamos hablando? Hay un amplio abanico de situaciones
en las que los niños están considerados como menores con
necesidades especiales. Son los que presentan algunas de las siguientes
particularidades:
· Ser
chicos un poco mayores, adolescentes y pre-adolescentes.
· Ser
grupos de hermanos.
· Pertenecer
a una etnia o grupo cultural minoritario.
· Tener
alguna disminución física, psíquica y/o sensorial.
· Tener
algún trastorno emocional o de conducta.
· Sufrir
alguna enfermedad crónica.
(...)
No es fácil saber cuántos son los menores institucionalizados
en el Estado Español que se consideran dentro del grupo de necesidades
educativas especiales ya que, hasta ahora, las comunidades autónomas,
que en nuestro país son las que tienen las competencias en adopción,
no tenían programas específicos para la adopción de
estos niños.
De hecho,
el procedimiento para la adopción de un niño con necesidades
especiales es exactamente el mismo que para la de un niño que no
las tenga. Después de obtener el certificado de idoneidad, los futuros
padres adoptivos deben esperar la asignación de su hijo, espera
que no suele ser larga si existe en algún centro de la comunidad
un niño de las características que la familia ha solicitado.
Hasta ahora, los adoptantes no recibían formación específica
sobre las necesidades especiales de su hijo, sino que se seguía
un único recorrido formativo tanto para las adopciones internacionales
como para las de menores con necesidades especiales.
Pero todo esto
está cambiando. Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía
han elaborado conjuntamente un programa formativo para familias adoptantes
que incluye sesiones específicas para las adopciones especiales.
Por otra parte, la Generalitat de Cataluña y la Comunidad de Madrid
han lanzado campañas para fomentar los acogimientos y las adopciones
de niños con necesidades educativas especiales.
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