El
castigo físico contra la infancia
(Extracto del
artículo publicado en la revista con el mismo título y cuya
autora es Puri Biniés)
"Pegar a las
personas no está bien. Los niños también son personas"
Con esta frase, la organización EPOCH sienta las bases teóricas
de su oposición al uso del castigo físico, de la violencia
en definitiva, sobre los niños.
A lo largo del
informe presentado, EPOCH evidencía el hecho de que en todos los
idiomas existe un vocabulario específico del que se desprende una
consideración diferente entre el castigo físico propinado
a los niños y la violencia ("un buen azote", "una torta a tiempo",
"six of the best") , reflejando, al mismo tiempo, una unánime aprobación
social respecto al uso de estas prácticas contra niños y
niñas. Si bien la sociedad en general condena el castigo físico
de los adultos, el uso de la violencia para resolver conflictos, la condena
es mucho menos amplia cuando se trata de la población infantil,
aplicando contra ella, con demasiada frecuencia, castigos físicos
con el fin de dañar o molestar: pegar con una mano u otros objetos,
sacudir, empujar, arañar, pellizcar, tirar del pelo, encerrarles
o atarles. En la mayoría de las sociedades los niños son
las únicas personas no protegidas contra estas agresiones físicas.
De todo ello se desprende que, en general, a los niños se les considera
"menos" personas que a los adultos, con menos derechos.