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Joaquín
Ruiz-Giménez, en nombre de la infancia
(Extracto de
la entrevista realizada por Puri Biniés)
Recién
cumplidos los diez años al frente del Comité Español
de la UNICEF, Joaquín Ruiz-Giménez sigue reivindicando el
diálogo, la justicia social, la participación democrática…
como valores a transmitir, a practicar, entre los niños y niñas
del mundo. Referencia obligada como abogado defensor de la democratización
de la sociedad española, sigue hoy defendiendo la fuerza del diálogo
entre las gentes y los pueblos, esta vez, de mano de los niños.
A continuación reproducimos algunas de sus respuestas a esta entrevista.
“Yo creo
que se han producidos cambios muy importantes en los últimos años,
sobre todo en lo que respecta a la adopción internacional. Hasta
la Convención de los Derechos del Niño de 1989, la idea de
la adopción internacional levantaba objeciones, levantaba prejuicios.
Se consideraba que la adopción internacional estaba en manos de
mafias o organizaciones con carácter puramente lucrativo, saltándose
todas normas de conducta. Pero la Convención Internacional de los
Derechos del Niño dio un respaldo importante a la idea de que la
adopción internacional era buena, era saludable para los intereses
de muchos niños en el mundo. Este avance de tipo normativo, de superación
de prejuicios, fue realmente decisivo. Pero había que llevar todo
eso a la práctica y aquí se han tropezado, ciertamente, con
muchos impedimentos. En este sentido, una segunda lanza ha sido la creación
de las entidades u organismos oficialmente reconocidos para tramitar la
adopción internacional. En el momento en que estamos yo creo que
se deberían evitar aquellos caminos hacia la adopción internacional
que se apartan de los caminos que se han conseguido trazar oficialmente,
hay que evitar que siga habiendo comercio de niños”
“Para
poder conjugar el interés superior del niño es necesaria
la colaboración de las autoridades y la formación, la educación
de los padres adoptivos.Para superar prejuicios, que los hay, hace falta
una pedagogía dirigida a los padres adoptantes. La pareja adoptante
requiere un plus de formación y de educación porque asume
mucha responsabilidad con la adopción. El aspecto formativo y educativo
de los aspirantes a la adopción es, para mí, un elemento
básico, y luego, durante el desarrollo de la adopción que
se vean asistidos, apoyados, ayudados por determinadas organizaciones especializadas
en la infancia. No se puede entrar frívolamente en un proceso de
adopción, ni siquiera por caridad… Con amor sí que hay que
hacerlo, con vocación para servir al desarrollo del niño.”
“Ayudar
a Hogares que recogen a niños abandonados no puede ser nunca algo
recriminable, sin embargo, ayudar a Hogares de niños que no van
a poder ser adoptados es más loable, con el fin de evitar cualquier
suspicacia de que la ayuda se hace para tener una especie de “cuna” de
niños adoptables, eso hay que evitarlo. En este sentido, el Convenio
de La Haya especifica claramente que la pareja que adopta un niño
deberá sufragar los gastos que la adopción comporta, pero
en modo alguno deberá entregar ninguna cantidad para obtener la
adopción”.
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