Vicky Sherpa,
la fuerza de la educación
(Extracto del artículo que
apareció en la revista y cuya autora es Puri Biniés)
Vicky Subirana, o Vicky Sherpa, su apellido
de casada, es una maestra catalana que lleva 8 años desarrollando
en el Nepal proyectos educativos para niños y niñas sin recursos
económicos. Esos niños y niñas, pertenecientes junto
con sus familias a las castas más bajas de la sociedad nepalesa
, para los que nadie contempla el derecho a la educación. Desde
el convencimiento de que el acceso a la educación es una herramienta
básica para mejorar las condiciones de vida de la infancia y de
la sociedad en general, Vicky Sherpa nos acerca hasta la dura realidad
de la vida cotidiana en el Nepal: la escasez y miseria, un elevadísimo
porcentaje de analfabetismo entre la población, el trabajo infantil,
la tremenda división de castas y, también, la
realidad, no siempre ética o legal, de las adopciones. A continuación,
reproducimos algunas de sus respuestas a la entrevista.
“Es a través de la educación
que se puede transformar el medio, el entorno. Si se incide únicamente
en la parte económica y social, dejando de lado la educación,
el resultado no es el mismo. Intentamos crear en el Nepal una escuela transformadora
y abierta a todas las castas y etnias, que enseñe a los alumnos
a mirar su entorno de manera crítica, que transmita un pensamiento
creativo, analítico, de manera que permita a las personas incidir
en la propia realidad cultural de la manera que ellas mismas quieran. La
escuela hoy en día en el Nepal, además de no llegar a las
clases más desfavorecidas, es una escuela que no da ninguna libertad
al individuo para pensar por sí mismo, una escuela que funciona
al dictado de la tradición cultural y de castas, que perpetúa
las grandes injusticias sociales”.
“Yo insisto en que el acceso a la educación
es una herramienta transformadora, capaz de generar cambios protagonizados
por los propios agentes activos de esa sociedad (familias, niños…)
y según las necesidades propias de aquel medio y no las impuestas
por los políticos o por otros países. Se trata de formar
a los individuos para que puedan escoger y construir, por ellos mismos,
la sociedad que desean. No podemos arreglar las cosas desde un pensamiento
impuesto por Occidente. Las soluciones han de salir de ellos mismos”.
“Deberíamos orientar nuestras
energías a concienciar a los gobiernos, presionando para que ejerzan
políticas realmente solidarias. Nuestro proyecto educativo y nuestros
programas de ayuda en proyectos económicos para las familias no
dejan de ser un pequeño remiendo que no arregla gran cosa, soy perfectamente
consciente de ello, pero también es importante que unas 600 familias
hayan podido progresar gracias a estos programas”.