Jordi
Cots, un ombudsman para la infancia
(Extracto de la
entrevista realizada por Puri Biniés)
En 1989 la legislación
catalana preveía la creación de un adjunto al "Síndic
de geuges" (Defensor del Pueblo), para la defensa de los derechos de la
infancia. Han tenido que transcurrir ocho años para hacer esta figura
realidad. Jordi Cots, abogado y maestro, cofundador de Rosa Sensat, exdirector
de escuelas modélicas, secretario de la Comisión de la Infancia
de Justicia i Pau..., es la persona encargada de escuchar la palabra, las
quejas, las demandas de los niños. De empezar a arbitrar, de una
vez por todas, la deficiente participación social de la infancia.
Estas son algunas
de sus opiniones:
"Actualmente
se ha complicado mucho el concepto de "adopción", se ha perdido
aquel sentido antiguo que contemplaba la adopción exclusivamente
como un beneficio para los padres, sin tener para nada en cuenta al niño.
No es que se fuera en contra del niño, sino que, sencillamente,
se prescindía de él y eso era incluso natural, desgraciadamente
natural. Pero era un hecho que el niño no contaba para nada, se
pensaba que haciendo un beneficio a los padres al mismo tiempo se beneficiaba
al niño. La ley del 87, a nivel estatal, establece, por primera
vez, que se ha de tener en cuenta el interés superior del niño.
Esto fue un auténtico revulsivo en el concepto de la adopción,
porque nunca se había pensado en este aspecto."
"...las adopciones
además de legales han de ser también éticas, justas.
Y no estoy refiriéndome a los casos absolutamente claros de tráfico
infantil hay otros tipos de tráfico encubiertos como el de esos
países o entidades que sostienen económicamente un determinado
orfelinato que les "reservan" los niños y niñas destinados
a la adopción, este es un camino peligroso que puede llegar a lesionar,
precisamente, el interés superior del niño".
"No consultamos
directamente a la infancia, lo que nos ayudaría, sin duda alguna,
a saber cuáles son sus intereses. La consulta y la participación
es uno de los principales déficits respecto a los derechos de la
infancia -naturalmente, en muchos países estos déficits son
los relacionados con la propia supervivencia- Yo diría, hecha esta
salvedad, que de entre los Derechos del Niño el más olvidado
es el derecho a ser escuchado, el derecho de participación en la
vida social."
"El castigo
físico contra la infancia se utiliza todavía demasiado en
todos los países. Yo pienso, de todas maneras, que en nuestro país
la situación no es tan triste o tan dramática como en algunos
otros. Creo que aquí se abusa un poco de la infancia pero, en todo
caso, es más como reacción espontánea, fruto de un
estrés momentáneo y no fruto de una postura ideológica
que defiende y cree necesario el uso de la violencia contra la infancia
para su misma educación. Esta ideología, extendida en muchos
países europeos, lleva a unos castigos físicos que aquí
nos horrorizan y esto es lo que ha llevado a algunos gobiernos -Dinamarca,
Suecia, Noruega...- a legislar para prohibirlos