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EXTRACTOS Infancia y adopción , Nº 4, julio-diciembre 1998
 

En el inicio…

Uno de los puntales de la paternidad y filiación adoptivas es, sin duda alguna, lo que desde el trabajo psico-social se conoce como acoplamiento: esos primeros momentos, horas y días en que la nueva y recién constituida familia se va reconociendo como tal,  desarrollando y construyendo, de manera conjunta,  su sentido de pertenencia afectiva.  Son muchas las circuntancias, los procesos, las actitudes…,  que pueden incidir en el hecho de que la relación familiar prenda o no prenda bien. De todo ello hablamos en el siguiente reportaje y en los artículos que, desde diferentes ópticas,  han aportado diversos profesionales.

En la actualidad, la adopción es, mayoritariamente en nuestro país, adopción internacional.  Así que, contrariamente a lo que sucede en los casos de adopción nacional,  el encuentro y progresivo acoplamiento entre el niño y la familia suceden en un entorno extraño, desconocido, y entre gentes también desconocidas. Además, en cada país de origen hay un modo distinto de proceder, de enfocar estos primeros momentos, por lo que las circunstancias que rodean el acoplamiento de una familia son absolutamente diferentes prácticamente en cada caso. La falta de un criterio consensuado entre los mismos profesionales responsables de los diferentes procesos de adopción, tanto nacional como internacional,  lleva también a una gran variedad de actuaciones y a actitudes diversas.
 

Joaquín Ruiz-Giménez, en nombre de la infancia

Recién cumplidos los diez años al frente del Comité Español de la UNICEF, Joaquín Ruiz-Giménez sigue reivindicando el diálogo, la justicia social, la participación democrática… como valores a transmitir, a practicar, entre los niños y niñas del mundo. Referencia obligada como abogado defensor de la democratización de la sociedad española, sigue hoy defendiendo la fuerza del diálogo entre las gentes y los pueblos, esta vez, de mano de los niños. A continuación reproducimos algunas de sus respuestas a esta entrevista.

“Yo creo que se han producidos cambios muy importantes en los últimos años, sobre todo en lo que respecta a la adopción internacional. Hasta la Convención de los Derechos del Niño de 1989, la idea de la adopción internacional levantaba objeciones, levantaba prejuicios. Se consideraba que la adopción internacional estaba en manos de mafias o organizaciones con carácter puramente lucrativo, saltándose todas normas de conducta. Pero la Convención Internacional de los Derechos del Niño dio un respaldo importante a la idea de que la adopción internacional era buena, era saludable para los intereses de muchos niños en el mundo. Este avance de tipo normativo, de superación de prejuicios, fue realmente decisivo. Pero había que llevar todo eso a la práctica y aquí se han tropezado, ciertamente, con muchos impedimentos. En este sentido, una segunda lanza ha sido la creación de las entidades u organismos oficialmente reconocidos para tramitar la adopción internacional. En el momento en que estamos yo creo que se deberían evitar aquellos caminos hacia la adopción internacional que se apartan de los caminos que se han conseguido trazar oficialmente, hay que evitar que siga habiendo comercio de niños”

“Para poder conjugar el interés superior del niño es necesaria la colaboración de las autoridades y la formación, la educación  de los padres adoptivos.Para superar prejuicios, que los hay, hace falta una pedagogía dirigida a los padres adoptantes. La pareja adoptante requiere un plus de formación y de educación porque asume mucha responsabilidad con la adopción. El aspecto formativo y educativo de los aspirantes a la adopción es, para mí, un elemento básico, y luego, durante el desarrollo de la adopción que se vean asistidos, apoyados, ayudados por determinadas organizaciones especializadas en la infancia. No se puede entrar frívolamente en un proceso de adopción, ni siquiera por caridad… Con amor sí que hay que hacerlo, con vocación para servir al desarrollo del niño.”

“Ayudar a Hogares que recogen a niños abandonados no puede ser nunca algo recriminable, sin embargo, ayudar a Hogares de niños que no van a poder ser adoptados es más loable, con el fin de evitar cualquier suspicacia de que la ayuda se hace para tener una especie de “cuna” de niños adoptables, eso hay que evitarlo. En este sentido, el Convenio de La Haya especifica claramente que la pareja que adopta un niño deberá sufragar los gastos que la adopción comporta, pero en modo alguno deberá entregar ninguna cantidad para obtener la adopción”.
 

La revelación y la búsqueda de los orígenes. Conferencia de Pere Amorós, pedagogo.

Actualmente, y en general, los padres adoptivos saben que es imprescindible informar a sus hijos sobre la adopción. Pero hay elementos y aspectos, a la hora de informar a los niños sobre su condición de hijos adoptivos, que deberían tenerse especialmente en cuenta y que muchas familias desconocen.  Sobre todo ello habló el profesor Pere Amorós el pasado mes de marzo, dentro de la programación anual de conferencias que desarrolla en Barcelona la asociación ADDIA.

informar sobre la adopción significa, según Amorós, informar sobre la condición de adoptado e informar sobre los orígenes: se trata, simplemente, de dos caras de una misma moneda. “La información de la condición de adoptado lleva implícito el conocimiento de los propios orígenes”, afirma el profesor Pere Amorós. Esta necesidad de conocimiento sobre los orígenes, que se evidencía especialmente en la adolescencia y en la edad adulta, no significa necesariamente querer entrar en contacto con la familia biológica. Según Pere Amorós, el deseo de información y el deseo de contacto son dos cosas diferentes y que no siempre concurren en un mismo individuo.

“Todos los padres”, afirma Pere Amorós, “tienen la obligación de educar a sus hijos en todos aquellos elementos que favorezcan su desarrollo personal. Los padres adoptivos juegan un rol diferencial: además de todo lo anterior, han de añadir una tarea educativa específica en relación a la adopción, uno de cuyos elementos es, precisamente, la información de la condición de hijo adoptivo”. Información que el profesor Pere Amorós fundamenta en dos tipos de razones: razones éticas o morales (el niño tiene derecho a saber la verdad y a que la relación con sus padres esté basada en la confianza mutua, en la sinceridad y en la honestidad) y razones psicológicas (es imprescindible que la paulatina construcción de la identidad personal y de la autoestima integre de manera natural y positiva este importante dato de la biografía personal, lo contrario, la ocultación o el silencio, puede llevar implícito un rechazo hacia el hijo adoptivo que perjudicará enormemente su propia autoestima y, en consecuencia,  la relación con sus padres adoptivos).
 
 
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